"Cada semana con Moratiel"

"Una leyenda cuenta de un monje que conversaba con sus amigos de la oración silenciosa y dando un paseo atravesaron un bosque. La sorpresa era que ese bosque estaba totalmente talado menos un árbol tan grande, tan grande que podían cobijarse a su sombra diez mil personas. Para salir de su sorpresa preguntaron a los leñadores la razón. Contestaron que no había sido cortado porque era un árbol inútil: estaba lleno de nudos y no valía para madera, para una mesa, un arca, una puerta; tampoco para quemarlo porque sus nudos daban un humo muy desagradable. Es un árbol inútil, lo hemos dejado ahí para que se pudra -dijeron los leñadores-. El ermitaño, al saberlo se puso muy contento y les comentó: felices vosotros si sois inútiles, porque si sois útiles os cogerán para amueblar algún lugar. Ser inútiles es nuestra libertad."


J. F. Moratiel